Invadir Polonia


Tengo a... El Inspirado de viaje desde hace una temporada. Me di
jo que necesitaba un poco de aire, que volvería cuando de nuevo, soplase el viento impertinente del norte... Esas fueron sus palabras... En su ausencia, os voy remitiendo las cartas que recibe, si alguien se lo encuentra, díganle que la puerta que él cerró de un portazo, continúa abierta...

Are You Gonna Go My Way?

La lluvia por sorpresa minutos antes de que se abrieran las puertas, las carreras por alcanzar la obsesión de las primeras filas, y la arena; fueron los ingredientes necesarios para que el Coso de la Misericordia se transformase en algo parecido al Pantano de la Tristeza donde no tardó en imponerse el calor y la alegría de los teloneros: Vetusta Morla; una noche con Historia Interminable, al sonido enérgico de sus temas más conocidos como: ´Un día en el mundo`, ´Copenhague` y ´La cuadratura del círculo`, entre otros. Rotundidad y ganas que allanaron el camino al plato fuerte de la noche, que ya mugía descontrolado en el backstage de toriles.

Aunque se hizo esperar algo más de lo necesario, a las diez y veinte se apagaron las luces, se encendieron las miradas y saltó al ruedo el último adalid del rock & roll… Mr. Kravitz en estado puro, a los acordes contundentes de ´Freedom Train`. Los gritos y flashes se entrelazaban como parte programada del espectáculo y no bajaron de intensidad en el resto del concierto. Canciones bien conocidas por todos como: ´It Ain´t Over Hill It´s Over`, ´Fly Away´ o ` Mr. Cab Driver` hicieron volver a casa afónico a más de uno.

Derrochó simpatía y arrumacos telepáticos entre todas y cada una de las ocho mil personas que se agolpaban para verle. Y Don Lenny Kravitz, trátenle de usted, insistía: Quiero calor, mientras hacía alarde de la colección primavera-verano de guitarras que dejaba exhaustas después de cada canción, al tiempo que se sentaba a los teclados de un piano translúcido, como un personaje más de la compacta banda que le acompañaba. Quería entregar todo aquello que había venido a ofrecer y no se iba a ir sin ponerle un lazo corredizo que dejara al público sin aliento.

Con ´Let Love Rule`, demostró que los corazones que se salen por la garganta laten mejor en analógico que en digital. Pues consiguió que absolutamente todo el público corease con él ese estribillo rebosante, que incluía un mensaje de paz y amor… Dejando que el amor fuera quien dirigiera… Magistral.

Se despidió con ´Are You Gonna Go My Way` parecían las veintiuna salvas con las que se honra en la despedida a ciertos hombres y ciertas banderas. Seguiremos el camino marcado por Kravitz… El ¿por qué?… Bien lo sabemos los que estuvimos anoche en ese concierto.

A tropel

Flores de un día, durante otro día... ¿Qué hacer?...

- Tropismo.

- ¿Tropismo?

- Tropismo, si. (del griego, tropos, "vuelta")...

... Por los vegetales (estados). Los vegetales carecen de órganos de los sentidos y cuando eso ocurre, realizan (–mos) movimientos de orientación ante la influencia de un factor estimulante (intuiciones).

- Así que ideas fundamentadas en intuiciones, eh? inspirado?

- Huelga! Todo el mundo en pelotas!!!!

- La cabeza veleta forjándose, en aleaciones de sedimentos, a rachas de viento. Perdiendo pelo… Ganando forma. Estética. Todo es un problema de estética y de carretas...

- Y la razón escalando la luz. Que quiere coronar para tenerse a sí misma y estar iluminada.

-La razón hace cima dos minutos después.

- Pero corona, oiga: lo cortés... El segundo piolet, los caballos blancos y las mujeres hermosas desanidadas en mi puerta...


Se dice de mi...




















Paper planes

Acabo de subir... Vengo de tomarme un par de cervezas con El Hijo del Capitán... Hemos estado hablando... Además hay un viaje pendiente.

Notte Sento



... Pasé una noche a ti pegado como a un árbol de vida
porque eras suave como el peligro,
como el peligro de vivir de nuevo.

Manos

Tocamos y matamos porque somos tocados y morimos… El sentido más elemental del tacto... Manos que tocan, que acarician, que rozan, que recogen el pelo detrás de ciertas nucas vírgenes que nunca nadie debió descubrir... Manos que se estrechan, a cambio de la paz… En lugar de la palabra. Manos para quitarse guantes y arrojarlos a la cara; manos con índices como gatillos que señalan antes de disparar. Molinillos… Como las manos de cualquier L'enfant terrible, a las que no hace falta que sople ningún tipo de viento para hacerlas girar.
Manos que juegan, juegos de manos… Preciosas manos a cámara lenta, que me dieron el calor y la paz en cierto refugio mientras afuera caían migas de pan; preciosas manos de alargados dedos que, como teclas de piano, susurraban el vienés de un tal vez… De un… Quizá te corte hoy mismo la cabeza... Quizá te deje vivir más de un mes… Otras… Y sin embargo… Manos con los viejos trucos de prestidigitación y un poco de esmalte hipnótico… Manos que no están acostumbradas a temblar, pero se piensan más de dos veces cómo desmantelar una bomba atómica. Las mismas que arañarán al despedirse si es que les llega el olvido, si es que algún día quieren despertar.
Dedos de manos que censuran besos o los piden con voracidad, manos que cruzan la cara en dos direcciones y amplían la perspectiva visual. Manos de palmo a palmo, las inevitables palmadas de manos en la espalda y los palmeros que nunca le faltan a cualquier madrugá. Las manos pecadoras por las que juró el príncipe danés, y la línea de la vida que alargada en su mano, se redibujó El Corto Maltés. Las manos de mi copiloto peinando al viento, jugando… Arriba y abajo… Izquierda y derecha… Volando a gran velocidad, manos que ya no se juntan… Que todavía se unen para rezar. El tiempo en unas manos llenas de arena, que no pueden hacer otra cosa que dejarla escapar.Manos desconocidas que mientras esperan una luz de semáforo, se rozan, se descubren y ya no quieren dejarse de tocar. Manos moribundas, buscando desesperadamente otras manos para arrancar un segundo de vida que no concederán, manos que aparecen por sorpresa bajo las sábanas al amanecer, y que resulta tan fácil apretar… Manos que dibujan con caricias circulares la pirámide de cobre somital. Manos que abotonan, y las que descorchan primaveras por, siempre, primera vez... Manos asesinas que nos quieren tan mal, manos que abrazan puñales como quien sujeta flores en un funeral. estas manos pecadoras que os escriben y que, por tímidas, no se quieren dejar ver ni fotografiar.
Sombrilla de manos contra la sobreabundancia de sol... Manos que toman en sus manos las manos, manos que se congelarán por escalar el K2, manos que se cierran para golpear, para saludar, manos que se ofrecen para levantarse, manos con ataques de artritis, manos que enjugan al dorso nuestras lágrimas, manos con sortijas, anillos de quita y pon, manos que dan la absolución en forma de cruz, manos con guantes de colores, dedos de manos que sostienen un hilo de humo con el símbolo de la paz, manos que aplauden la función, manos-cuenco para beber agua, manos curtidas y manos con uñas de cristal, manos sobre bastones y esas manos que me tienen loco caracoleando por entre las seis cuerdas de un patio andaluz, manos que saben leer, manos que ahogan, manos por las que se entra en el calor de alguna que otra hoguera, diminutas manos de cinco lobitos, en la manos de sus padres, tiene la loba. Manos que firman, que sellan acuerdos, manos que se retuercen, el placer de comer con las manos, manos que cierran los ojos cansados, manos agujereadas intentando abrazar a la humanidad…

Creo que lleva media vida huyendo


Omnes vulnerant, postuma necat...

Dicen... Cuentan... Que a ocho mil metros desaparecen los códigos morales y cada cual se hace responsable de su vida. Y esto lo dicen , incluso, los que han perdido amigos ahí...

Prosigo las ascensión a sabiendas de lo que arrastro, el piolet cosido en presa alrededor de mi antebrazo... Desde el aquí donde el oxígeno es algo más que escaso... Y he pensado más de una vez volver atrás... Hacia el lado de allá donde la posibilidad de hacer cima es de una entre diez, y una entre cinco de perder la vida.

Intemporalmente

-Olvídate de mí-. No me llames, no recuerdes ni me recuerdes, no me escribas, mi buzón tiene otro nombre. Créeme, ni el cartero que tengo a sueldo me encuentra si yo no quiero, no hables de mí como si existiera o hubiese existido.

Nunca me conociste, jamás estuvimos frente a frente y nunca compartimos el silencio, porque yo siempre -mientras- estuve hablando con otro alguien. No, ni tan apenas nos cruzamos por la calle como dos desconocidos que fingen no reconocerse, nunca sostuve tu mano en las mías, ni tan apenas llegué a rozarlas.

Lo juro, no fui yo quien decía “soy yo” en el interfono; no era a mí, a quién reconocías y abrías... Puertas, promesas, abrazos... Entre los que nunca estuve, ni fui parte. Nunca estuve ahí, porque elegí no estarlo… Intemporalmente…

Es la precisión del bisturí con el que desgranar el corazón de las manzanas con piel… Se puede… Yo, hijo de Adán, lo hice y por eso aún sigo con vida…

La Señorita corazón solitario

La Señorita corazón solitario... entró en el Calamar Bravo después de rebuscar en sus bolsillos; abrir la puerta y bajar la mirada al primer paso fue todo uno para mí. Se puso tres parroquianos más allá de donde me encontraba, esperando que nadie excepto el camarero se diera cuenta que existía... De que, aunque así fuera, respiraba.


Tendría unas veinticinco primaveras cosidas con el hilo de un quizá, pero al revés. Vestida con lo prescindible; las ropas de los que andan errantes de un sitio a otro, y una mirada bondadosa que se descubría más tierna, cuando se desprendió del gorro trotamundos que retenía, no sólo el cuarenta por ciento de su calor corporal, sino también una indómita melena áurea, que hizo sentirse vivo y respirar a más de uno de los que nos encontrábamos allí.

Era extanjera, de eso no había la menor duda. Pour favor -dijo- como si ronronease encima de cada una de las erres. One birra, excus.. pardon... Uuunnaaa birra, ¿si? Apuntó con una tímida sonrisa de corderito que tenía perfeccionada después de unos cuantos siglos de experiencia. Como un recurso atávico bien inscrito y aprendido para ciertas ocasiones... La diferencia -pensé- es que los hombres tenemos que vivir mucho, leer infinidad de libros y perder demasiadas madrugadas viendo películas para utilizar esas tácticas... Y a veces, ni aún así.

Y le dí la espalda, aunque la verdad es que no le quité el ojo de encima, para seguir con mis calamares, mi cañita y una conversación con mi padre de lo más interesante.

...

Estaba esperando los cambios cuando volví a fijarme en ella. Se encontraba en una de las mesas del final, sentada sobre un taburete con la piernas cruzadas y devorando con la misma intensidad el bocadillo de calamares y el libro, que ya había intuido antes en el bolsillo de su abrigo... Ahora, ya no le hacía falta sonreír...

Prendí un golpe de suerte y me marché perdiendo algo más del cuarenta por ciento del calor con el que me había abrigado... ¡Maldito sea yo y la vista que estoy perdiendo!.. No conseguí ver el título del libro que la tenía tan abismada...


El espejo de Juan Cabrero y El Inspirado


Todavía no habéis visto nada...


Renovación de ritos 2ª parte

Un año más lo hemos vuelto a hacer...

Lo que ha marcado la la diferencia es, que este año le hemos puesto nombre y así la hemos hecho más nuestra si cabe. Bastó con un cartón con vocación de estandarte y un corcho perdido de una botella de tinto, que después de ser debidamente chamuscado, sirvió de improvisado cincel...

La avenida del espacio tiempo. Ahí lo lleva el Mítico John Glenn...

Para el año que viene hemos pactado una inauguración en toda regla; con folclóricas, guitarritas y algo de pica pica para todo aquel, que tenga el gusto de pasear por nuestra avenida... ¿Qué clase de aves anidarán?


video

Postdatando: Por supuesto, estáis todos invitados... No os preocupéis por el día ni la hora, cuando seáis convocados, veréis la luz...

Migas de pan

Hace diez años... Unos días antes de Navidad, me acerqué como tenía por costumbre (hoy ya desacostumbrada -uno se vuelve egoísta y descreído con los años-) a visitar a los hermanos de la cruz blanca, que tenían ubicada una de sus sedes a unos doscientos metros de donde, a día de hoy, ha decidido instalar su república feliz El Coronel.

Al entrar estuve un rato hablando con Manuel, un hermano que venía del sur y que después de cinco años no acababa de acostumbrarse al frío invierno ni a los vientos, nada alicios del norte-decía él- con ese acento demasiado arraigado del que no estaba dispuesto a desprenderse por nada del mundo, como si fuera el último reclamo donde agarrarse para encotrar sus raíces. Los cuarenta los pasaba de largo y se le notaba en la barba entrecana y en las ojeras contemplativas, en las que cuando uno le agradecía el bisontes sin filtro al que siempre invitaba generoso, se podía encontrar, como si se tratase de un sagrario tallado, a ése Dios que prometía el origen hebreo de su nombre.

- Quédate a comer con nosotros –me dijo- Y así de paso me echas una mano con los chicos. Además quiero que conozcas a uno que llegó la semana pasada y que todavía no hemos conseguido arrancarle una sola palabra. Un historial médico... Te resumo... Canela en rama. Igual se suelta contigo, como no tienes pintas de hermano, ni te conoce... Con estos nunca se sabe...

- ¿Quién es? -le pregunté- apoyado en el marco de la puerta que daba acceso al comedor. La visión desde ése punto era cuando menos, divertida. Alrededor de unos quince enfermos mentales todos con sus reglamentarios baberos multicolor, esperaban ansiosos la hora en que los hermanos, haciendo auténticos malabares, les sirvieran el alpiste. Había ambiente, vamos.

- Es ése de ahí, se llama Antonio. Ven -me dijo- mientras me cogía del brazo arrancándome de mi cómoda posición de espectador, toma este plato de puré y dale tú de comer, porque ni para eso se menea el jodío. ¿Te acuerdas cómo se hace, no? Dijo socarrón sin apartar lo ojos del plato.

- Era por el agujero ése... El que hay debajo de la nariz ¿no? ¿O era el otro?.. Respondí mientras recogía el testigo en forma de puré.

Antonio estaba sentado, chupa de cuero trabajada de tercera o cuarta mano, camisa azul y jersey verde de cuello en pico, las manos sobre los tejanos y demasiado quieto. Tanto es así, que su estatismo contrastaba con el resto de compañeros de refectorio, que una vez ya con el plato frente a ellos, se dedicaban a distribuir el puré a partes iguales entre los hermanos y el suelo.

No se inmutó ni apartó la vista cuando le puse el plato sobre el mantel de círculos que intentaba cuadrar con la mirada. Me senté a su lado y nada parecía que pudiera alterar esa quietud. Pero el caso es que para mi sorpresa cada vez que llenaba la cuchara, él abría la boca lo suficiente como para que yo pudiera introducir el alimento. Me sentí como si estuviera alimentando a un pájaro que no decía ni pío.

Terminó con el último gajo de mandarina, le limpié la boca y entones me miró de una forma tan cruel, que tuve que apartar la mirada.

- Y tú… ¿Quién eres? Yo busqué a Manuel desconcertado, pero estaba en la cocina fregando los cacharros. ¿Qué buscas aquí? Tenía una voz rotunda, grave, y lo que es más sorprendente; lúcida.

- Yo soy amigo de Manuel, el hermano, dije sin arredrarme por el incipiente descubrimiento de su habla y su mala leche. Y estoy aquí de paso, a cambio de un bisontes sin filtro. Ya sabes, le dije ahora mirándolo fijamente y con un punto de malicia… La Navidad…

- ¡Muy bonito!, así que la Navidad, ¿eh? Has venido aquí a lavar conciencia, ¿no? La Navidad… El chico bueno que viene a dar de comer a los tarados, a cantar villancicos. Me llenas los ojos de lágrimas. La Navidad... La Navidad... La Navidad.... Empezó a repetir con una mortecina voz... La Navidad... La Navidad... La Navidad...

Estaba a punto de levantarme y dejarlo en su locura, cuando en un momento dado dejó de repetir su bucle y volvió a quedarse tan quieto como cuando lo encontré. - ¿Tienes un bolígrafo? dijo sin apartar la vista fijada de nuevo en la mesa. Se lo di. Y en un acto reflejo extrajo del pico de su jersey un trozo de papel que guardaba en el bolsillo de su camisa azul.

La Navidad volvía a repetir... La Navidad... La Navidad... Y mientras hablaba empezó a dibujar con la pulsión propia de un inspirado.

Estuvo dibujando durante unos diez minutos más o menos. Y durante ese tiempo no perdí detalle. Ninguno de los trazos maestros escapó a mi atención y los recuerdo como si estuviera ahora frente a él.

Terminó y me dijo mientras me arrojaba el dibujo como una sentencia de muerte entre las manos: Esto es por lo que has venido... Feliz Navidad, amigo... Feliz Navidad.

Se levantó y dándome la espalda se dirigió a un pequeño jardín que tenía la comunidad al lado del comedor. En el centro de dicho jardín había un pequeño estanque con peces, también de colores y un rumor de agua en movimiento que daba cierta paz. De cuando en cuando, Antonio metía la mano en el bolsillo de su cazadora y les lanzaba migas de pan a los peces para darles de comer...



...Hace poco tiempo estuve en una ciudad en la que me ocurrió lo siguiente, después de encontrarme con cierto ángel... No está mal encontrarse con ángeles de vez en cuando...

Había empezado a nevar y me encontraba caminando mientras estaba rumiándose ya el el viaje de vuelta, cuando me crucé por la calle con una madre y sus dos hijos. Uno de la mano, el otro, caminando sólo un poco más atrasado, sin perderla de vista.

- Mamá -ha dicho el pequeño- Y ésta se ha vuelto con el hábito de los que están acostumbrados a escuchar con cariño y paciencia. ¡¡¡ La nieve!!! ¿ves? ha exclamado señalando con su minúsculo dedo hacia el cielo.

¡¡¡Es como si cayeran migas de pan!!!

Luego el enano, se ha quedado mirándome mientras seguía a la madre que ya había reanudado el paso y me ha sonreído, diciéndome adiós con su cinco dedos...

...Seguimos buscando...

...Bon Nadal desde Barcelona...

El cucú de las seis de la mañana



Me ha costado aparcar... Aunque la verdad es que he estado dando unas cuantas vueltas de despedida por la ciudad, como si todavía pudiera decir de mi aquello de Venor Noctu. Algo tan fácil y sencillo como conducir... ¡Qué bonito verbo!.. Conducir...

Es curioso, la ciudad estaba desierta, tan apenas me he cruzado con un par de coches, a los que por cierto, he saludado con ése callado código de miradas de los que están despiertos mientras los demás duermen. Desolada y húmedas las calles... Cada noche las riegan, nunca dejan de hacerlo y sin embargo, nunca crece nada, el asfalto sigue siendo... Negro y pesado asfalto... Y siguen regándolas, haciéndolas nuevas, buscando la primavera, ésa que os prometo siempre que va a llegar. Y que ya estoy rozando con los dedos.


En un momento dado he girado a la derecha sin quererlo y sin intermitentes, y he visto el final de la calle. Estaba toda ella poblada de luces rojas, aunque esta vez no eran luciérnagas, o quizá si... Me he acercado despacio a la primera y el rojo ha dejado paso a un verde con ciertos toques salvíficos, así ha sucedido con la segunda, lo mismo con el tercera, y así hasta diez que han sido las que he superado sin mirar, por una vez, hacia atrás, en dirección a ése rumor de cabalgadura que tienen las tormentas que nos persiguen, a los torbellinos de hojas secas que nos anuncian lo perecedero y lo volátil, a ése maldito polvo que en más de una ocasión se nos mete en los ojos y nos hace convertirnos poco a poco en estatuas de sal.

...

Ya en la almena de Torrero, cuando he apagado el motor ha empezado a llover... Alguien desde el cielo no deja de regarnos...
Es la misma lluvia la que hace crecer desde la misma tierra, zarzales y flores preciosas algo así, dijo Guillermo Chaquespeare... Sea... Visto...

... Es hora de dejar salir a las flores... ¡Creédme!.. Porque todo está cosido... Yo lo he visto...

Clamo a ti desde...




Es importante conocer y ser conscientes que no somos únicos, y que nuestra historia no es extraordinaria. Pero más importante aún es; aprehender, saber, reconocer que en verdad nuestra vida... Es única y extraordinaria.




La cocina de Doménikos

Anoche la ciudad estaba tan callada que hasta las gotas de lluvia caían con discreción. El gentío que asola las ciudades caminaba evitando los charcos, como si en verdad supiese hacia donde dirigía sus pasos. De fondo, en lo más escarpado de mi cerebelo o quizá para ser precisos, bajo él, en la médula oblogada empezaba a ronronear la introducción de: Lover Man; que interpretaba para mí una vez más: Dave Brubeck, con su mortecina suavidad característica en ése precioso disco: Cool jazz for hot nights; que no sé a quién robé, pero que, recomiendo hagan lo propio si por causalidades de la vida, decide encontrarles y cruzarse en su camino.

El caso es que justo en el momento de terminar la introducción y un segundo antes de que restallasen los aplausos de quienes se supone, entendidos, habían reconocido la canción, vi el cartel: "El Greco... Toledo 1900". Quizá -pensé- por alguna extraña razón estuvieran aplaudiéndome el descubrimiento... Uno nunca se sabe cuando le besan o le apuñalan, sólo después se es consciente del dolor o el perfume, pero siempre es tarde...

La exposición cerraba a las nueve y a mi me quedaba todavía una hora para acudir impuntual a la cita con el hijo del capitán. Para sorpresa del roto en el bolsillo de mi pantalón la entrada era gratuita, lo que acentuó si cabe la expresión del mismo, dejándolo como un pez tratando de pronunciar la letra p con la boca abierta.

Harto de la insolidaridad del cielo y cansado de tener que esquivar a tanta gente (los que caminan acompañados siempre creen trazar la dirección idónea en el compás de sus pasos y somos los demás los que tenemos que cambiar; driblar, girar... Inventar nuevas líneas) me conduje a mi mismo dentro del recinto. Dave Brubeck ya bastante crecido, empezaba a meterse en harina y a mi, la verdad, es que no me parecía mala compañía para ver la exposición.

No estoy seguro de que comenzase la exposición por el lado correcto, la sala estaba muy oscura (prueba, una vez más, de que no seremos recordados, por más que queramos intentarlo... Sombras... ¿Quién nos recordará? ¿Durante cuánto tiempo se guardarán nuestros tímidos secretos?¿ Quién se detendrá ante nosotros?) y los únicos puntos de luz, iluminaban a los cuadros y fotografías que colgaban esperando el juicio póstumo de cuantos se acercasen.

La obra que se exponía, era uno de los dos apostolados que se conservan íntegros en el museo de Toledo, que actualmente ha cerrado por un tiempo y de ahí que estén sus hijos de vacaciones por la vieja España, nunca viene mal viajar un poco. Me detuve en cada uno de los cuadros el tiempo necesario, siguiendo como un detective amateur las sutiles pistas de los trazos, algunos de ellos inacabados (qué maravilla estos) para buscar al hombre detrás del cuadro. Mientras, Dave Brubeck le cedía el testigo al perseguidor, al bueno de Charlie Parker con su How Deep Is The Ocean. Qué quieren, me ha dado por reencontrarme con el jazz... Y uno está buscando colores...

Terminé y acallé a Charlie... Entonces me di cuenta. Todos los apóstoles, incluido Cristo, son grises, están como apagados, muertos, secretos... Las miradas; perdidas, tuertas en el caso de San Judas (como el olvido), ausentes, exploradoras, escudriñantes. De ahí el color -me dije-. Fieramente humanos pero revestidos de... ¡De Vida! Hombres grises pero abrigados delicadamente por el color, tocados por la luz para dar testimonio, inspirados por el Amor...

Que cada uno saque sus conclusiones...

La noche se reinventó después con el hijo del capitán en: el sonido del vino y en una más que interesante conversación... Pero eso ya, es otra historia...

La guerra de los treinta años

Quizá no me lo tengas tan en cuenta...

Tu-tum



... La fidelidad dura menos que un contrato de telefonía móvil...


Cerrando puertas


Cuenta Sánchez que en el campo base del Kangchenjunga puede leerse una inscripción:
Mi miedo desapareció y experimenté una gran libertad


Un adorno a un traje gris...


O simplemente un toque de color

Mi rostro mañana

Que si, que si.... Que bien. Que tu, que mi...
Sólo o acompañado, pero es el rostro de mañana el que está en juego.

Mi única patria...

Auckland, Bombay, Callao y Cartagena
Casablanca, Dubai y allá a mi frente Estambul...
Jeddah, Kuwait, y La Habana con su son.
La Valleta, Limassol, Miami y a Ho Chi Minh por Singapore.
Puerto Cabello, Santos... Con su express de carnaval.
Santo Tomás de Castilla, Túnez, Veracruz. Puerto Limón y Montreal,
Los Ángeles, Abu Dhabi, Bangkok y Abidjan...

Más de 84 puertos donde dejarse algo más que el corazón...

El mítico John Glenn

Papa Pitufo está de inventario. Un ideario como un tragaluz de regaliz, que no es la nada. Más bien una cristalera caleidoscópica con nervios grises a flor del azulejo. Y me llevo dos...

...Paradójico es, que sean los que únicamente pueden rasgar las dermis pericardias...



Yo que fui...


El Pekula, Polichinela, El Maquinista, Pozo, El Inspirado y Marilyn en Grand Central Station

... Nos sobran las princesas...

Te comento


Ahí estaba el friso, triglifo, metopa, triglifo metopa, tableteando las metralletas ¿quien ha puesto ese edificio gris ahí? Son sólo 400 metros, me relevo y me descubro con la terminología de mi parte. Ahora hay un SI. Amigo Leandro, asuntos exteriores.

By Pozo desde su Coliseo Itinerante

Quiero vol!!!

... Hace diez años...

No surprises

Empapado... Justo ahora que me han devuelto el mes de Abril. Las nubes, me dijeron, se habían quedado sin cambio, y me senté a esperar, ¡qué podía hacer!

Escribir o intentarlo, una vez tras otra con ese repiqueteo incesante de efectivo, que mata pero cura. Un alto precio para una tirita, en las rebajas de enero de los rasguños. Contar, contar, contar. Volcar el reloj, mi arena, mi tiempo, la sangre vertida, yo decoro paletas, que pintan bastos tras la batalla. ¿Tiene vida esa sangre? ¿Qué la bombeará ya fuera de mí? O… Más certero: ¿Quién o qué la limpiará y no dejará rastro?

Cuenta, dime, no malgastes el aire, llena el vacío de otros, la malsana curiosidad. ¿Qué queréis saber? ¿Qué haréis con ello? ¿Me juzgaréis?.. Por cuanto tiempo mis mas tímidos secretos en vosotros… ¿Hasta cuándo los arrastraréis por el desierto? ¿Contareis lo contado? ¿Seré cuento?

Como si eso fuera a solucionarlo todo, como si nos hiciera olvidar qué pensamos. Y sin embargo no dejamos de hacerlo, no dejamos de buscar que alguien se detenga el tiempo suficiente y nos escuche… Entonces, creemos que el dolor menguará, que estaremos acompañados ¿Hasta donde serás capaz de sostener mi mano? ¿Querré abrigarla al calor de las mías? ¿Podré mantener su calor? Que nos comprenderán o que pondrán luz. Y aunque así fuera… ¡Qué más da! Si no podemos dejar de ser nosotros mismos, sin nosotros…

Si, Abril y seguimos aquí. Curioso es que ahora precisamente tenga el arrojo necesario para sentarme a escribir, y no mostrarlo. Después de lo vivido, del olvido, que es tuerto… De robarle sueño a los tilos de orfidal, del corazón que es un cazador solitario, de los diez años de nubosidad variable, de aprehender tu rostro mañana, del aire nuevo y fresco pa´la casa, de preocuparme de que tenga la puerta abierta la alegría de mi casa, de este Aquiles travestido en Ptia esperando el brazo firme de Ulises, de los días que fueron, madrugadores, ausentes y timbrados, calcamonías de los cuadros de Hopper, de la incapacidad de señalar Polonia en un mapa después de escuchar a Wagner por más de tres horas. Del odio que vertí, del amor que no me pude arrancar...

A un metro de distancia

He estado en un lugar en el que las estadísticas dicen que sólo hay una posibilidad entre diez de hacer cima. Y una entre cinco de perder la vida. Sé que estuve...

...Yo he visto la luz allí. La he visto y por eso sigo vivo...

Sigue buscando...

Siguiendo luciérnagas rojas


... Ayer tarde el amor vino a la ciudad y me trajo un presente. Lo desenvolví sin esperanza, sin miedo... Como un sorbo corto de Franciskaner a mitad de vaso. Era el mapa de un tesoro, una carta esférica llena de grados, latitudes y meridianos. Aunque lo más curioso, fue que dicho plano sólo era visible bajo la luz de las luciérnagas rojas...

Inexorable, inapelable, inenarrable... Será

Anuncios por palabras

Para cuando tengas frío

Mirad que os envío como corderos en medio de lobos
Lc 10, 1-9


Hace ya algún tiempo robé este libro de una biblioteca. La humedad, el polvo y la soledad, como si se tratara una triada apocalíptica, lo estaban corroyendo dejándolo varado, olvidado… Y es que, las cosas hermosas de este mundo no tienen dueño...


Ahora te lo entrego, para ti, hazlo tuyo. Quizá sea él quien te ha buscado. Borges decía que no somos nosotros los que buscamos libros para leer, sino que en este mágico y a la vez misterioso universo del que formamos parte, son los libros los que nos buscan a nosotros para que podamos leernos.

No obstante… ¡Ten cuidado! Después de abrir un libro nadie queda impune, no quedará rastro en ti de inocencia. Los libros son peligrosos, no he leído ninguno durante más de tres páginas que no lo sea. ¿Por qué? Porque despertarán en ti la lucidez y eso te dará conocimiento pero te hará daño.

Todo está en la palabra; lúcido viene de Lucifer; el príncipe de los ángeles rebeldes, pero también se llama lucifer al lucero del alba, la primera estrella, la más brillante, la última en apagarse.


Lúcido viene de lucifer, y lucifer viene de lux y de ferous que quiere decir ‘el que tiene luz, el que genera la luz necesaria que permite la visión interior’… El bien y el mal, todo junto.


La lucidez es dolor, y el único placer que uno puede conocer. Lo único que se parecerá remotamente a la alegría, será el placer de ser consciente de la propia lucidez... El silencio de la comprensión del mero estar... En esto se van los años... En esto se fue la bella alegría animal.


En los libros no hay respuestas. En los que son buenos, sólo preguntas… Pero sin duda alguna, son el mejor compañero de viaje. Llévalos contigo allá donde vayas, aunque sea a la vuelta de la esquina para comprar algo tan básico como el pan nuestro de cada día. Nunca se sabe… Y sobre todo ¡escóndelos! Que nadie, excepto los tuyos, sepa lo que estás leyendo, tus ojos y tu vida son cosa tuya.

Lo importante, no son las historias que encuentres en ellos, la mayoría te sucederán, aunque eso depende de ti. La diferencia está en los hombres, hombre iguales a ti que amando los mundos sutiles, intentaron descifrar lo insondable, lo invisible. Y sin dejar de buscar, le dieron forma. Tu también tienes que aprender porque debes darle forma.

Si abres bien los ojos con este libro, no te quedarás ahí. Éste te llevará a otro y ése otro a otro más… Nunca te dejarán, te lo aseguro.

Emborráchate y llámalo París

- ¿Sabes? Me contaron que la NASA (esto siempre da credibilidad a una anécdota) realizó un estudio que consistía en soltar a dos astronautas en medio del desierto.


- ¿Y qué?

- Pues que durante un tiempo de observación, los investigadores se percataron de que ambos astronautas andaban en círculos. De ahí lo que te escribía el otro día... Que todos necesitamos un maestro, porque seguir los propios pasos es la forma más fácil de acabar yendo en círculos.

- Si, algo de esto que me dices, ya lo he probado y oye, la verdad es que quedaron unos círculos preciosos, les hice una foto y los tengo enmarcados (el marco es importante) en una casa sin paredes.

- La historia es... Que son círculos, círculos al fin y al cabo. Y los círculos, como todo el mundo sabe son peligrosos. ¡Menos mal que llegó el helicóptero!

- También dicen; que el problema de los astronautas era que tenían una pierna más corta que otra. Lo que fue una suerte, porque cada cierto tiempo se encontraban inesperadamente, comentaban los radios y la forma de escapar de los centros. Como te he dicho, nunca se sabe...

- Es curioso, las hélices del helicóptero también dibujan círculos. Es lo mismo, y quizá por eso resulta paradójico; lo que nos puede salvar es lo mismo que nos condena.

- Igual es simplemente un problema de velocidad.

- Siempre hay dos opciones: Una; cálzate las botas de acero y arrasa el jardín, o bien, descálzate, porque como bien sabes, y tal vez sea la última, lo que estás pisando es terreno sagrado. ¿O te crees que el; clamo a ti desde lo oscuro, es algo histriónico?

- ¿Siempre la elección, eh? ¿Cómo se escapa de la libertad para elegir?

- No puedes huir siempre. Te mereces algo mejor. Si me olvido de ti, es que no merezco la pena.

- Bla,bla, bla, bla... Beheheheheheeh! Pareces la oveja perdida en medio del mar.

- En algún momento tendrás que elegir una cosa u otra. Y ten en cuenta que en el momento que te decidas, perderás algo. Siempre perdemos algo. No podemos tenerlo todo, así como tampoco nunca podemos comprenderlo todo y por lo tanto, nuestra elección no siempre será consciente. Por eso debes estar preparado. Si, el mundo es una mierda.

- ¡Bienvenido al club y mi enhorabuena por redescubrir el Mediterráneo! Es importante eso del celemín y la luz. El poeta Urbizu lo llama deletrear la luz.

- Ele... U... Zeta...

- Es la tercera mañana que no vomito. Y las tripas parece que han dejado de hacer guru-guru.

- Y... El infierno los otros. Cada día me gusta más pronunciar el nombre de Jean Paul.

- Sólo lo salva la risa y el amor, sino... ¿De qué? Porque hay que reírse cada vez más y sobre todo de uno mismo, que razones no nos faltan. ¡Qué poco nos reímos!

- Saca el pintalabios de bilis y actúa. Actúa por encima de todo.

- Eso está bien, claro. Pero lo que marca la diferencia está; no en llegar más alto, sino en subir. Hay que utilizar las palas de obreros y re-colectar todos esos errores, toda esa mierda, vómitos, guru- gurus y subir con la cordada. Pero para eso necesitas, otra vez -si- espacio, mucho espacio y tiempo. ¿Has oído la canción soy una mierda tendida al Sol?
- ¡Inapelable!

- ¿No era un corazón?

- No; no, era mierda. Es como la película: Cuando ruge la marabunta. La gente cree que eran hormigas, pero ni mucho menos. ¡Eran putas! Señores míos, ¡putas! Lo que pasa es que la censura y las gentes cortas de vista hicieron creer al resto lo de las hormigas. Que no te confundan. Gnosti te autvn.

- Y de ahí a secarla, porque claro, la mierda que se remueve constantemente no se seca y cuando intentas subir te hundes, obvio, y aunque estas calentito, no llegas muy alto y encima huele o hiede, como el pobre Lázaro. Las lágrimas, desde luego, no ayudan mucho a secar. Hay que juntarla día a día, día tras día. La parte proporcional de mierda, vómitos, guru-guru y dejarla al sol. Cuanta más mierda, más alto.

- Un día, todo es empezar a subir. Haciendo círculos, en línea recta o por la Magic Line. Resumiendo como Dios o el Diablo te den a entender.

Musical Sonsonete

Lo cruel de ésta, otra vez, cada mañana,
es no ensortijar el aliento al respirar;
revestir heraldos. Negra sábana.

Que al mudo espejo le de por desairar.

Lo que desayuna el piyama de casimir
es despeñarse, silbar, mojarse el cardias.
Si ayer la madrugá no nos quiso redimir
hoy lo trazará todo la sucia luz del mediodía.

Zurcir con cera de agujas (quebrar el augurio)
las péndolas dalinianas de las alas rotas.
Robar sonrisas, regalar música de notas.

Cristalizar de un guiño el ojo de mercurio
desandar la lluvia de pasos con cuentagotas
rezarle de rodillas al Dios de los cielos políglotas.

Treinta caretas para ser fiz




Tú que eres más cerelógica

Dice que va, por la trigésima vuelta al Sol... Y sin salir de la cápsula. Yo le creo, le sigo, y como esta mañana estaba dormido, y no me ha entendido, le felicito. Porque él es el primero, ahí lo tienen, un adelantao; dice que lleva la crisis de los treinta bastante bien, porque ya la pasó a los veinte. Va lanzado, abriendo brecha, pero a su ritmo. Los demás vamos detrás, claro, concretamente El Pekula y yo que cerraremos, por la cola, la entrada en esta nueva década. Pero no me refería a eso. ¡Calla! ¡Sdrull!


Probablemente todo sea por ese incisivo central que tiene partido, por la mirada astral, o quizá por ese uso desmedido de condicionales en desuso desde su exilio. También por esa barba infame que se deja para provocar, o por las extrañas jergas que se auto-pergeña para comunicarse con nosotros. Por ser el primero en darse cuenta en que se había quemado el bosque donde nos veíamos. Quizá, puede ser, por ser el mejor arquitecto de casas de perro del mundo. Porque sé que su palo aguanta mi vela. Por dar más de las vueltas necesarias al café con leche. Quizá porque siempre tiene una puerta abierta y te dice: Si sales afuera, ¡espera! Que yo me voy contigo. Por la colección de sus buenos sentimientos, por, sin, so, sobre y tras...

- ¡¡¡Aghhh!!! Pero ¿qué es ese todo?

- ¡Qué cosas tienes! Para eso hace falta muchos minutos, segundo a segundo, muchos cuartos de hora. Tiempo y espacio. Encuentros.

En una ocasión, día de los enamorados lo llaman, le preguntaron en una entrevista a pie de calle; ¡tú! ¿Qué harías por amor? Y él muy sucinto en lo suyo respondió: Un crucigrama.


Pálpitos

¿Cuándo descubriste que tu vida no iba a ser normal?

El Insólito anduvo un rato en silencio, ensimismado, como recorriendo un laberinto paralelo al que había acudido no pocas veces en busca de una respuesta.

Al cabo, volvió a andar junto a mí. No lo supe, no –dijo pausado-, no hice nada, simplemente fueron las circunstancias. Me llevaron a ello... No lo elegí...

Son los caminos -pensé-, caminos que se cruzan, que se entrelazan trenzándose entre si para formar el tapiz que no veremos hasta el final. Es como si cada acto aparentemente casual de las marionetas que fingimos no ser, fuera la puntada necesaria para agujerear un lienzo virgen, de aire.

La puntada necesaria para que se descubra la sangre, oculta tras el telón de carne, que no quiso ponerse el dedal. Caminos que fueron hechos antes que nosotros y a los que pertenecemos, pues de ése mismo barro fuimos creados. No elegimos los caminos, porque los caminos ya nos pertenecían.

¿Cuándo nos conoceremos?

El hijo del capitán & la puta ONG

Hoy es fiesta de guardar
para los devotos de las cholas
Ya los relojes no tienen prisa
y la risa es una llamada perdida.

Es el hijo de un viejo lobo de mar
bebiendo estelas de ron para sanar las heridas
En noches que ya ni recuerdo
resacas con silencios de caballero.

Si alguien te quiere hacer crecer
diles que es muy pronto y echa a correr
Por el túnel de lo que has vivido,
por los portales que me regalan tanto cariño,
por carreteras secundarias sin destino...


Se perdió en un tren expreso
ese grand prix soñando un te quiero;
un seis es toda mi vida
bien sabes lo que me cuesta esta sonrisa.

Que sepas que tengo fichas
para un viaje más en el tio-vivo
que es de noche, y si... De-lirio en mano...

Si alguien te quiere hacer crecer
diles que es muy pronto y echa a correr
Por los ojos que juraron que no has valido
por el cielo que tenemos prometido
por los mares donde se ahoga el olvido.

En pie de guerra


Hace mucho, mucho tiempo... En una sala amarilla, tras las bambalinas del salón de actos, a través de la niebla, se podía observar a dos hombres. Uno miraba al otro con una sonrisa inquieta, esperando una respuesta. El otro leía pausado...

Terreno sagrado




...La diferencia entre una vida y otra, es tan fina y frágil como un papel de fumar...




Canción para mi prima hermana

Ana guarda una caja
de sonrisas cada mañana,
Apaga de un solo guiño
todas las velas de su tarta.

Y pide un deseo, un ojalá
que yo espero que se le cumpla.
Ana copa de vino
campo de trigo por corona

Una canción y un cielo
lleno de mariposas
es todo lo que puedo
regalarte a estas horas.

Magia que hace música
de las leyes que a mi me cansan.
Saeta en la viuda de Juan Valdés
esperando a ser besada.

Ana sin Quique no es Ana
y por lo tanto es mi prima hermana,
Ana lluvia de abril
elixir de mi memoria.

Una canción y un cielo
lleno de mariposas
es todo lo que puedo
regalarte a estas horas.

Rebajas de enero, Tan joven y tan viejo...

Ayer tarde realicé una llamada que no tenía que haber hecho. Me volví contra mi mismo y subí a casa para recordarme que soy mucho más que (...). Le zurcí un traje a medida al coronel, me pagó con un silencio, dos miradas del nueve largo y un Jack Daniel´s doble con hielo. Todo forma parte de un plan Charlie...
Para el coronel.
De mi para ti, profesor de la experiencia
educador de mi indecencia
Regalarte quiero, una clave de sol sin nubes
de ésas que no se rompen. ¡Mueran nódulos! ¡Silencio!
¡Nueva voz! Qué bienmesabe el Cantar de tus Cantares.
Esa barba que hoy está imberbe
esas gafas círculo-cuadrangulares
¡Qué difícil! Hermano, es para mí esconderte.
Sufran las úlceras que tenemos prisa
partirme quiero contigo, el pan de mi-tu lenguaje.
Transfórmense en piedra los riñones
siempre nos quedará un brindis. La luna está pendiente.
Ocúltame los triunfos por soleares
deshazme por bulerías los pesares.
Arpégiame la palabra, sigue encendiéndome las miradas
colorea los números de tu cuenta, reinvéntate la primavera…
Qué Virgilio dejando huellas en el casco
¡Qué cinismo!, ¡Qué bilis!, ¡Qué verborrea!
Qué rajar sin contemplaciones
con tal de aliviar la pena.
Qué botas de Peter Pan enamorado.
Qué ¡Dios es negra! Qué Granada desgranada,
qué regaliz se me atraganta si pienso en Miguel. ¡Qué pasa!
Qué gris se quedó la blanca paloma sin alas
qué anómalo, gritó una jueza desdentada
Qué Insólito, ¡Javier!, qué pirata
Qué k2. Sin ti no hay cordada.
Qué espalda contra espalda
Qué guerra de Troya.
Qué Picasso vivió en Juan Cabrero
qué oxidiano se quedó el suelo que hollamos
Qué lejos quedan ya las dos torres
Que ángel, ¿no dije Isabel?,
¿Quién te lo iba a decir?..
¡Qué cielo te tenían preparado!
¿Eres tú? Ese crápula, ese santo,
ese periodista inarticulado.
con tu racatacata como misiva.
Ese coronel, esa esencia.
ese alguacil que ronda a las porteras
con las llaves de mi alma en la pechera
Un amigo, que no es buen vecino
un caballero de principios de siglo,
un pirata que roba al tiempo
Los segundos que son motivos
que son las ganas de estar vivo.

Páter


POR LOS BALCONES DEL ALMA HUMANA
BAILA DON GUILLERMO SU MILONGA AL SOL
CON LOS BOTONES QUE LE SOBRAN A SU SOTANA DE VOUITON
UN DÍA DESPUÉS DESDE QUE EL CIELO LO ENVIÓ.

LOS CRISTALES DE SUS GAFAS DE LENNON
DESAYUNAN UN CAFÉ SOLO SIN SAL
Y CUANDO AL TERMINAR LE FALTA UN DUCADOS QUE REZAR...
LAS PESTAÑAS SE LE ARRUGAN Y LAS NIÑAS DE SUS OJOS LLORAN

LÁGRIMAS DE PLÁSTICO AZUL RODANDO POR MIRAFLORES
PATIOS ANDALUCES AL SOL, MARES BRAVOS SIN OLEAJE.
GRANOS DE SILENCIO A ESCUCHAR, TELARAÑAS DE LA MEMORIA
DICCIONARIO DE LA VERDAD, PASOS QUE SE PIERDEN SOLOS EN LA GRAN CIUDAD.

LA ESTÉTICA DE ESTE, CABALLERO ANDANTE
SE PARTE CON QUIEN SEA LA ALEGRÍA.
PARA LAS MANZANAS DE EVA SÓLO EXISTEN CELOSÍAS
Y CUANDO SUEÑA, VUELVE A MADRID EN CERCANÍAS...

¡OH! EL COSTALERO DE LA PROCESIÓN DE ADENTRO
LA AGUJA DE LA BRÚJULA VITAL
SIEMPRE ME DIBUJA UN NORTE, CUANDO QUIERO DESPERTAR
CIRINEO DE SILENCIOS, SÓLO QUIERO LLEGAR HASTA EL CIELO.

LÁGRIMAS DE PLÁSTICO AZUL ROBANDO MIS CONFESIONES
PATIOS ANDALUCES AL SOL, MARES BRAVOS CON OLEAJE
GRANOS DE SILENCIO A ESCUCHAR, TELARAÑAS DE LA MEMORIA
DICCIONARIO DE LA VERDAD, PASOS QUE SE PIERDEN SOLOS...

LÁGRIMAS DE PLÁSTICO AZUL CON CUARENTA PRIMAVERAS
LO DIFÍCIL ES NO REÍR EN EL BARRIO DE LAS ESTRELLAS
GRANOS DE SILENCIO A ESCUCHAR, TELARAÑAS ADOCTRINADAS
DICCIONARIO DE LO REAL, UNA BOCA QUE GRITA POR NO CALLAR.


Nota: Tóquese con los acordes de la canción Lágrimas de plástico azul. Qué puedo decir, el autor hizo lo propio con Take a walk on the wilde side.

Oh! Capitán, mi Capitán Crótalo


Despedidas

Date: Sun, 1 Jul 2007 14:43:51 +0200

Subject: La pista de aterrizaje al más allá...
No quiero convertirme en estatua de sal, así que no voy a mirar demasiado lo que estoy dejando atrás. Porque ya he salido... Voy de vuelta, caminando sobre el puente de piedra con una mochila al hombro un poco más llena, si cabe. Cruzando el río, al otro lado...

Así es como me gustaba responder cuando me preguntaban dónde trabajaba. En una pista de aterrizaje al más allá. Ahora me voy, y los aviones seguirán despegando y aterrizando. Ya no estaré para verlos tomar altura en un viaje sin regreso, ni para escuchar esos reactores que en más de una ocasión me dieron calor y vida. Os juro que en ocasiones hubiera pagado por trabajar aquí. Parece que día a día; con su día a día... Nos interpelaban a coro para entregarnos su secreto. Como vosotros, nosotros éramos, como nosotros vosotros seréis...

En cuanto a los euroresistentes me quedo con las risas, los guiños y como no, también con los desencuentros. Todo vale, todo cabe, todo cuenta...

Sed buenas amigüitas.

Un beso por mejilla a cada una...

El Inspirado

Euroresistente de la Euroresistencia de Zaragoza,
caído en acto de servicio mientras respondía
a la llamada del "por venir".

Mejor tiempo en Le Mans

Huelga decir que ya estoy más y más; ¿qué más? Despierto,
el amanecer, caro... Amici, no necesita guionistas en paro
-Eppur si muove- dijeron las plañideras de Lázaro
el tic-tac no desface por si sólo, creo, este entuerto.

Se trata de perderle miedo al desamparo... ¿Qué credo?
injertar en los espejos una sonrisa de perro viejo,
capear el cierzo, de oro y grana, en mitad del ruedo.
¡Va de cuernos! Nadie intenta ya, salvar ese pellejo.

¿Cuándo lo acabarás? repetía con sordina Julio a Buonarroti
¿Hay vida? Ne me quite pas ¡Qué vivir más allá de las dos torres!
También las estatuas, en el puente de Carlos, mendigan caricias y soles.

¡Cuando lo acabe! El cante jondo, no gana festivales en la OTI.
Y muy vivida. ¡Niño! Quítame de ahí esas pajas. ¡Tragahombres!
Saldré de ésta, pierde cuidado, con dos orejas, mi rabo y un coro de oles!


POSTDATANDO: No está bien medido, pero rima de cojones.

Praha

La luz de la mañana

…Y sin embargo el terciopelo de las revoluciones no se había acallado todavía en la dermis, seguía aguijoneándome, si. Esto es porque sigo vivo, lo sé. Y me pregunto… ¿Qué es lo que hizo que comprara ese libro? Exploradores del abismo se llamaba antes de leerlo, según me contó Paula de Parma. Y me acordé de aquello... Si, cómo era… Cuando miras al abismo, es el abismo el que te mira a ti –dijo- el pensador que maltrató a Sofía a martillazos, tan buena que era ella, tan hacendosa en lo suyo, fíjate, como son las cosas!

De esta forma, afianzado ya en los coturnos que me cedieron decidí leer el libro en negativo, esto es, apagando la luz de mi mesilla de noche para leerlo a oscuras. Desde el abismo explorando a los exploradores, explorándome en negativo. Algún día escribiré
EL INSPIRADO de esta forma, para poder ofrecer a quien quiera, una radiografía de mi yo más mío, como lo hizo Madame Chauchat (en la declaración de amor más hermosa del mundo) con Hans Canstorp en La Montaña Mágica. Aunque para eso, es todavía pronto y queda mucho camino por recorrer.

Esto, de todas formas fue después de encontrar La Partida, que transcribí como buen amanuense inconsciente hace dos artículos, del original, perteneciente al bueno de Kafka. Si alguien pensó que era mío… Que se deje de mitos, no vienen bien a la larga.

El caso es que ahora reposan entre las páginas de un día de cólera a modo de separador, los billetes de ida de un próximo viaje a Praga con
El Hijo del Capitán (nada como la familia); Guillermo Urbizu desde su escritorio sufriendo la precisa fiebre que miden los termómetros me recomienda: Una letra femenina azul pálido, pero no me convence. Yo quiero el libro de Kisch y sé que no podré cerrar el hatillo sin él, así que... ¡Que alguien haga algo! Tafalla y su coliseo itinerante, que tenga cuidado con la Tundra, que sabe de lo que se habla. Victoria mi Milady particular, me dice en su pueril castellano que: busque en las más pequeñas calles. Enrique se enfada con razón, por no poder entonar el Trium Puerorum con nosotros, mientras contemplamos el único reloj que da la hora Babilónica. Malkowska, dice que aprenda a decir en checo: ¿Cuánto cuesta un bañador? Que nunca se sabe... Daniella lo tiene mal, porque no le van a dejar decir ni esta boca es mía, aunque quedan milagros.


El Capitán Crótalo dará la noticia, cuando llegue porque cree. Don Guillermo no me cogió el teléfono el otro día, pero viste de negro y sabe que hay un sitio para mi. Beatriz a quien confieso, ya sin celosías, me ve, y me regala paciencias. Lanzafame, siciliano de silencios, que me quedaré allí. Los Euroresistentes que euroresista. Mery, que es como un osito, que ya no me cree. El Insólito sigue su redención en mundo K , ya sin piedra en el maletero, pero no quiere play a song for me, aunque sabe que no tengo sueño. Será porque teme que en la mañana tintineante le siga. El Pekula me recuerda que; hay un abuelo gritando en silencio: ¡No tengáis miedo!

Silvya que toca la sierra en un grupo y que vio el miedo la otra noche, me llamó: hijoputa. El Coronel me habla de la vuelta y de un plont point que tenemos entre manos para salir del coma. Sobre todo Las flores azules, algo delafé, y también, aunque menos, facto(por lo quisquilloso con los monitores) me han regalado un juego de hormigas que trazan infinitos, en busca de la luz de la mañana, por el lienzo de mi espalda. And last but not least; La luz de la mañana, con la que juego al escondite, que vive fuera de los mapas y que es a la única a la que pienso escribir, porque es a la única que quiero, me dice que no es importante el allí, que lo nuevo está en mí. Y tiene razón, porque últimamente me aburro yendo a ver la mar, me canso en la montaña escalando cielos de roca. Y no sólo me aburre y me cansa, sino que me pone de muy mal Carmen.

Igual sería recomendable, como me decía anteanoche Unamuno mientras tomábamos la penúltima, que: en lugar de ir tanto para abajo y para arriba me reconcentre para irradiar. Hazte universo chaval, me dijo mientras me cogía por el hombro, buscándolo dentro de ti. ¡Adentro! Y luego di: ¡Doy conmigo el universo entero!

Sé que las
primaveras en Praga son cortas, pero necesarias. Nada sobra, todo cabe, porque todo está cosido. Creedme...

Ritos iniciáticos de la patafísica

Estaba sentado en el banco entre las maderas alineadas que como vértebras, lo recogían y sostenían en la flexibilidad de juicio. Ellas eran los únicos testigos que afirmaban en silencio que se encontraba allí, aunque no era así, no.

La única verdad es que se encontraba embutido en el abrigo tres cuartos de lomo de tortuga azul, pintada por el doctor Picasso. Lucía bigote, mínimo sobre la línea de los labios, dos comas afiladas que dejaban espacio para el espacio, un sombrero quinceano tapándole dos dedos de frente y unas gafas sin ojos, inundadas por la niebla.

La estación era un continuo ir y venir de gentes o eso intuía por los pasos que se le acercaban y le huían. Y así comenzó a imaginar que se encontraba en el país de los viajeros, de los apátridas, en el que ninguno de sus habitantes reside, y no porque el gobierno no extienda permisos de residencia. ¡Qué más quisiera! Sino porque los viajeros sólo se detienen el tiempo justo para enlazar con el siguiente destino.

Resultaba gracioso se dijo, ellos poblando el mundo y su país está despoblado ya que todos están de paso, todos cruzándose a ritmo frenético.

Pero entonces... ¿Qué hacía él allí? ¿Tenía billete para algún destino? Los bolsillos de su abrigo le desmintieron a los pocos segundos esa posibilidad. Y con ella la de encontrarse en dicho país.

Ya despierto seguía acariciando, leyendo con las yemas de los dedos en un compás caótico ajeno a la realidad, cada uno de los oxidados clavos del banco, buscando quizá, una redención no consumada todavía, pero para la que aún había tiempo.